El proyecto de reposicionamiento de la marca turística de Jumilla no nació en un folio en blanco, sino de una exigencia ciudadana y estratégica. Ante la inminente llegada del año 2027 (que conmemorará los 700 años del primer registro documental de la uva Monastrell en el territorio), la identidad anterior se percibía desfasada. Para evitar decisiones arbitrarias, nuestra agencia desplegó una amplia investigación de mercado, realizando encuestas a más de 400 jumillanos. El diagnóstico demoscópico fue contundente: la ciudadanía exigía abandonar la percepción rústica y estática para abrazar una identidad que proyectara modernidad, elegancia y, sobre todo, un profundo orgullo por sus raíces.
02. La Estrategia: Reclamar el trono como "Capital de la Monastrell" Con los datos de la investigación sobre la mesa, la estrategia debía convertir ese deseo de orgullo ciudadano en un posicionamiento de mercado inatacable. Descartamos conceptos puramente poéticos para ir directos a la esencia: Jumilla no es solo un destino vitivinícola más, es el "kilómetro cero" de su variedad autóctona. Así nace el nuevo eslogan y eje vertebrador de la marca: "Capital de la Monastrell". Este claim rotundo y directo reivindica la autoridad histórica del territorio frente a cualquier competidor.
Para materializar esta solidez conceptual, diseñamos una arquitectura de marca alejada de la figuración clásica. El logotipo se erige como un monumento tipográfico construido mediante la apilación (stacking) del nombre "JU-MI-LLA". Esta disposición vertical no es casual: evoca los estratos históricos del territorio y la solidez de la piedra de su castillo. A nivel funcional, la elección de la tipografía (robusta y geométrica) convierte a la propia palabra en un icono sumamente reconocible, incluso en los entornos digitales más reducidos. Más allá de un logotipo único, desarrollamos un sistema visual modular mediante una jerarquía cromática y compositiva.
Es un ecosistema visual rotundo, atemporal y profundamente funcional, nacido de la escucha activa de sus propios habitantes. Hemos logrado transformar una marca turística local en un sello de garantía internacional. Jumilla cuenta ahora con una identidad monumental, sustentada por su irrefutable estatus de "Capital de la Monastrell", y acompañada de un sistema editorial jerarquizado que ordena y profesionaliza toda su oferta. Una arquitectura de marca diseñada no solo para capitanear la inminente celebración de sus 700 años de historia, sino para perdurar como el estandarte definitivo del orgullo jumillano.